El abismo literario y otras historias de miedo

¡Muy buenos días otra vez, mis queridísim@s fantasiófil@s!
¿Sabéis por qué son tan buenos días? Pues porque ¡estoy publicando entrada otra vez en el blog!, como había prometido: maravillosamente increíble. Van dos entradas, una cada dos semanas, como hacía en segundo de bachillerato. Sé que no son suficientes para decir que he recuperado el ritmo, pero no es solo lo que llevo hecho sino cómo me siento al respecto lo que importa en este caso. Porque puede que en la práctica dos entradas no signifiquen nada, o que desde fuera parezcan algo insignificante, pero a mí, a nivel de realización personal, suponen mucho. Y quiero que la que publiqué hace dos semanas suponga el principio de una etapa mejor (muuuuucho mejor) que la que he atravesado (y sigo atravesando, porque todavía me queda un larguísimo camino para dejarla atrás) este último año.
Por eso precisamente he decidido escribir sobre el abismo literario (como he decidido llamarlo yo): el peor terror de cualquier escritor.




    En primer lugar, ¿qué es el abismo literario?

Parece una pregunta obvia, y supongo que muchos diréis que es un período largo de no escribir, y sí, a efectos prácticos viene a ser eso. Pero el abismo literario supone algo más. Voy a poner un ejemplo: una persona que ame escribir puede tener una etapa en la que, por lo que sea (muchísimo trabajo, problemas de salud, etc.), no escribe, pero que vuelve a hacerlo una vez la situación mejora; bien, ese no sería un abismo literario. El abismo conlleva otras cosas: perder las ganas de escribir, sentir que lo que escribes es mejorable o que a nadie le interesa, dedicar tu tiempo libre a cualquier otra cosa porque no te apetece ponerte... No terminar absolutamente ningún proyecto.



    Mi abismo literario:

Mi abismo literario comenzó, más o menos, el verano del año pasado, 2018. El verano de 2017, Sindy y yo habíamos participado, por última vez, en el Premio Jordi Sierra i Fabra con nuestros respectivos libros. Pues bien, ese fue el último libro que conseguí terminar. Desde entonces, apenas paso de escribir un par de capítulos que luego reescribo porque no me gustan, lo que me lleva a sentirme peor conmigo misma porque me da la sensación de que no escribo nada que valga la pena o de la calidad suficiente.
Después, llegó 2º de bachillerato. ¿La "tumba" de la escritura? Pues no. Puede que fuese un curso terrible, pero conseguía sacar tiempo para el blog. Así que, una vez cada dos semanas, publicaba una entrada (intercalándolas con las de Sindy, de modo que conseguíamos que hubiese una entrada nueva cada semana). El problema de 2º fue que, aunque sacaba tiempo para el blog, no me dediqué a pensar en ningún proyecto largo mío. Así que termino selectividad, comienza el verano, el descanso (la lectura de Antihéroes, que le tenía muchas ganas), y me doy cuenta de que no-tengo-nada-que-escribir. Nada de nada. Cero proyectos.
Y se pasa como medio verano antes de que comience a planear el proyecto en solitario más largo que he tenido nunca (Proxecto Lumarada). En ese momento, y a día de hoy sigo sin saber cómo pasó, comenzaron a surgirme proyectos de debajo de las piedras, y llegué a estar con 5 (¡¡5!!) a la vez. La parte buena: si no conseguía avanzar con uno, podría con otro. La parte mala: no conseguía avanzar demasiado en ninguno. Qué tristeza.
En fin, de esos 5 acabé quedándome solo con Lumarada, con el que sigo a día de hoy (en parte porque es un proyecto muuuuy largo, y en parte por el abismo).
Fin del verano y principio del nuevo curso (Universidad, ni más ni menos). Y esta sí es la "tumba" de la escritura. De la noche a la mañana, dejé de escribir para el blog y para mí misma. Y así me he quedado hasta ahora. De vez en cuando planeaba algo de Lumarada o probaba a escribir algún capítulo que después no me gustaba. Y para el blog, solo una entrada (solo una, en toooodo un año).



    Afrontar el abismo y comenzar a superarlo:

Si escribo todo esto es, en parte, para ayudarme a afrontarlo, pero también por si mis palabras pueden ayudar a alguna personilla que las lea y esté atravesando un momento parecido. Porque ayuda contarlo, saber cuál es el problema e intentar superarlo. En mi caso, todavía estoy muy lejos de volver a sentirme bien escribiendo y de recuperar el ritmo que antes tenía. Es un camino duro.
Cuando me decidí a hacer algo verdaderamente en serio (hace dos semanas) fue porque me harté de esto, porque realmente no me sentía yo misma y me dije que si una vez fui capaz, podía volver a serlo. Y ya lo dije en la última entrada, pero no podía haber elegido peor momento: exámenes, trabajos, clases por las mañanas y por las tardes prácticamente todos los días... Estoy con el agua hasta el cuello, pero eso solo me hace sentirme mejor por estar dedicando este tiempo a escribir. Si consigo pasar el chaparrón sin dejar la escritura de lado, quiere decir que podré mantenerlo cuando tenga tiempo libre. Por eso, aunque lleve tan poco camino recorrido, me siento tan realizada.
Para terminar algo solo hay que atreverse a empezarlo.
En cuanto a sentirme bien con lo que escribo, todavía no sé cómo hacerlo. Creo que empezaré por sentirme orgullosa de, simplemente, escribir. Poco a poco iré intentando sentirme igual de orgullosa con lo que escribo y cómo lo escribo. Compartirlo también ayuda, porque a veces uno mismo no es suficiente para sacarse del abismo solo.



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Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...

Comentarios

  1. Ola! Creo que non o poderías ter expresado mellor e esta paréceme unha entrada que necesitabas escribir, que eu necesitaba ler. Xa sabes que me tes ao teu lado (moi literalmente) para intentar sacarnos dese abismo. Ao mellor eu escribín máis ca ti neste tempo, pero a sensación é a mesma: coma se non escribise nada. E bueno, non hai moito máis que poida decir, que non hai unha solución universal para esto; creo que cada un ten que atopar a súa forma de superalo ☆

    Un bico!

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    Respuestas
    1. Claro!! A verdade é que me axudou moito poñelo por escrito, para ordenar as miñas ideas e saber agora máis ou menos cal será o seguinte paso (en canto teña algo máis de tempo, por suposto jajajaja; pero aproveito esta época de traballo para darlle voltas a estes asuntiños). Por certo, estou desexando que cheguen eses días de escritura dos que estivemos falando ;).

      Biquiños <3

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