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Mostrando entradas de diciembre, 2018

Alina Dells (parte 2)

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¡Feliz año 2019!
He pensado que no hay mejor forma de despedir el año que con buenas sensaciones, así que me he atrevido a retomar una historia que escribí con 15 años aquí en Tardes de Fantasía. Alina Dells, una historia bastante dura y con un final incierto que ahora continúo. Porque enfrentar los mayores retos que nos pone la vida y seguir adelante es decisión nuestra.
***
Lo has perdido todo, decía una voz en su cabeza.
Aún sigues viva, la contradecía otra.
Pocos sabrían que en aquella caída, atravesando aquella extraña puerta que casi parecía una alucinación, Alina tuvo elección. Estuvo muy cerca de caer sobre la dura roca de la falda de la montaña y no despertar jamás. Pero en el último momento decidió vivir, recordó el te quiero de Tommy y los seres del bosque la escucharon.
Se despertó en un claro, rodeada por muchas lucecillas de infinidad de colores. Se levantó con cuidado, rodeada por un aroma silvestre. Le dolía todo el cuerpo, pero, sobre todo, le dolía el corazón. Tenía e…

Corazón de cristal

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Un corazón de cristal se rompe. Un corazón de cristal es afilado. Un corazón de cristal es frágil. Un corazón de cristal es la más pura y extraña de las rarezas, hermoso, brillante, transparente.

Una mujer de dulces ojos castaños miraba a las estrellas. Había algo en ellas que la fascinaban, algo casi mágico…  Ermnem la encontró absorta en sus pensamientos, las cortinas se movían suavemente por una leve brisa. Se recolocó el turbante, nervioso, y habló: —Su Majestad quiere recibiros ya. La mujer regresó al mundo real, sonrió a las estrellas y dio la espalda a la noche. —Pues ahora me verá.
En otro lugar, en otro tiempo, una niña lloraba; se llamaba Panma y las lágrimas cristalinas recorrían sus mejillas como pequeños riachuelos. Le habían tirado del pelo, le habían deshecho su preciada trenza, así que lloraba. Al volver a casa, cruzando las empolvadas calles de piedra, acompañada por varios animales sagrados, intentó esconder los restos de su llanto. Fue imposible, ella misma era tan…