24 de agosto de 2016

Sindy y Rush - Capítulo 3 (parte 4/4)

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Inspiradas en las armaduras de los caballeros de los cuentos, y tras varios intentos, conseguimos unas vestimentas dignas de una batalla épica (bueno, mi magia ayudó un poco más que la de Rush). Cada pieza adquirió un significado propio: el casco de la justicia, el yelmo de la salvación, la cota de malla de la esperanza, los guanteletes de la habilidad, el escudo de la fortaleza y la espada de la victoria. Se notaba que teníamos tiempo... 

Estábamos listas.

Atardecía cuando llegamos de nuevo a la entrada de la floristería. No hubo últimas palabras, solo nuestra determinación. Abrimos la puerta desde la distancia y cuando nuestras miradas se cruzaron, corrimos hacia nuestro destino.

Vencimos, como no podía ser de otra forma. Las dos arañas gigantes cayeron ante el poder de nuestras espadas (y de algún hechizo más) y alguna arañita pequeña salió huyendo para no volver.

Esperamos al día siguiente para terminar la limpieza del local; también teníamos vida de la que ocuparnos en el Mundo Tradicional. Que la vegetación mágica no hubiese crecido en la trastienda y en el sótano nos ahorró bastante trabajo. Aún teníamos que comprar plantas y semillas antes de abrir la tienda al público; en teoría, a partir de ahí, no sería necesario comprar más plantas, sino que nosotras mismas podríamos producirlas.

Una de las armaduras la expusimos en el escaparate, como advertencia a los monstruos que quisiesen entrar. La otra la colocamos como estantería, ¿no es una idea maravillosa? La trastienda era bastante grande, con macetas y recipientes todavía más grandes para guardar las plantas en un futuro. El sótano no era tenebroso, de hecho había varias pinturas hechas a mano sobre las paredes, lo que nos dio la idea de pintar nosotras mismas la tienda.

Las pinturas de aquella estancia eran muy sencillas, pero hubo una que me cautivó con su belleza. Representaba un árbol de trazos negros y ondulados; decidí que aquel árbol tenía que representar a nuestra floristería. Además, no se trataba de un árbol reconocible, sino uno único, con un tronco esbelto y unas ramas que pretendían abarcarlo todo.

Pintamos las paredes de la tienda con colores vivos y formas de flores y hojas sencillas, simple pero bonito. Encargamos las estanterías restantes, los objetos que nos habían recomendado en el Club de Botánica y nuestras primeras semillas. No necesitamos hacernos con libros de botánica porque habíamos encontrado muchos en el sótano. Estaban muy bien cuidados, ordenados y eran muy completos también.

Me producía algo de reparo pensar que habían pertenecido a las anteriores dueñas, aquellas brujas por las que el local se consideraba maldito. Pero ni a mí ni a Rush nos importaba lo que se dijese sobre ellas, nosotras borraríamos la mala imagen de la botánica. Y para ello nos fuimos llevando los libros para casa y así poder hojearlos y aprender lo fundamental de nuestro nuevo oficio.

Fue en uno de esos libros donde por primera vez vi la palabra que marcaría nuestro futuro como brujas; la “ramitatosis”. Y aunque fuese una anotación de una peligrosa bruja, lo que se decía sobre ese término lo parecía todavía más.


Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...
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17 de agosto de 2016

Sindy y Rush - Capítulo 3 (parte 3/4)

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Teníamos unas pintas terribles, pero aun así no tuvieron inconveniente en atendernos en la ABI; solo tuvimos que esperar una hora. Una chica de aspecto amable y vestida de traje nos recibió y escuchó nuestras palabras de enfado con atención.

—La limpieza que se realizó en ese establecimiento hace tantos años fue una limpieza mágica —explicó—. El club de limpieza se encarga de ellas, y en ese caso concreto fue para garantizar la seguridad del lugar. Eliminaron los restos de magia y probablemente en su momento también dejarían el lugar con un aspecto decente. Pero tratándose de una floristería abandonada… No es de extrañar que después de tanto tiempo haya sido invadida —terminó con una sonrisa.

Lo más seguro era que nos viese como a dos niñitas de doce años que todavía no dominaban la magia y necesitaban ir a quejarse por ello. Pero era más bonito pensar que aquella joven nos veía como a dulces niñas que estaban empezando sus andanzas por el mundo. Fuese como fuese, terminado nuestro turno, tuvimos que irnos. Ya sabíamos por qué el Club de Limpieza no era uno de los tres menos solicitados, pero eso no ayudaba mucho.

—¿Y al final las arañas qué?

Rush siempre daba forma con sus palabras a mis propios pensamientos.

—Tampoco vamos a iniciar una guerra contra ellas.

Y yo no debería haberlo sugerido, porque Rush tenía la mala costumbre de tomarse siempre en serio mis palabras.

—No —me adelanté a ella.

—Yo creo que sí, “Dos brujas luchan por lo que les pertenece”, “El bien contra el mal”, “La épica batalla de Sindy y Rush contra los monstruos usurpadores”, “¡La guerra por el futuro!”

—Tampoco exageres.

—¿Pero a que suena bien?

Suspiré y no pude negarlo, porque sonaba genial.

Comprar la floristería había costado mucho menos que alquilar cualquier otro local por el simple hecho de “estar maldita” o algo así nos habían advertido. Pero no podéis comparar los precios del Mundo Tradicional con los del Mundo Brujeril, y con esto quiero decir que nosotras no teníamos demasiado dinero. Es decir, no podíamos prepararnos para una guerra. Tampoco estábamos preparadas como para adentrarnos en otras dimensiones en busca de armaduras y armas mágicas. Ni podíamos contratar a nadie para que nos auxiliase, y mucho menos pedir ayuda a Patrick.

—No valemos para este mundo —suspiró Rush, sentada en un banco.

—¡No digas eso! —exclamé—. Todavía tenemos mucho que aprender, pero cuando lo hagamos seremos las brujas más poderosas de todos los tiempos.

—Por una vez eres tú la que exagera —se rio.

—Por una vez vale la pena hacerlo.

No teníamos medios ni magia poderosa, pero estábamos motivadas. Y Sindy y Rush son imparables ante el peligro.


Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...
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11 de agosto de 2016

6 de agosto de 2016

Mi primer BookTag, "Del revés" (Inside Out)

¡Hola a todos!
Reader Fantastic, del blog The Readings Fantastics, me ha invitado a realizar este BookTag (el primero que he hecho nunca, así que disculpad si podría estar mejor :)).
No he visto la película pero me han hablado muy bien de ella y me ha parecido un BookTag muy original, así que allá vamos.

*Las imágenes de la peli las he cogido prestadas de su blog.
*Y las portadas también las he cogido prestadas, de la Casa del Libro.


Alegría: "Un libro que te haya causado mucha felicidad"

"Esmeralda", de Kerstin Gier. Es mi libro favorito y es el tercero de la saga "El amor más allá del tiempo". Me hizo sufrir mucho más que cualquier otro libro, pero a cambio me hizo sentir una alegría que dudo haber experimentado con otra historia.




Furia: "Un libro que te hizo sentir ira"

"La elección final", de Gennifer Albin. Es la tercera parte de la saga "Las tejedoras de destinos". Los libros me gustaron mucho y la historia es original, no dejo de recomendarla (aunque absténganse los que no deseen sagas para adolescentes). Pero cuando llegué al final... Estuve a punto de tirar el libro por la ventana. Quise gritar de indignación e incredulidad, así que estaba bastante enfadada. Después busqué información y tengo mi teoría de lo que pretendía transmitir la autora con ese final, lo cual sería muy bonito pero no quita que un final no se puede dejar así...






Tristeza: "Un libro que te haya entristecido demasiado"

"Dúas bágoas por Máquina" ("Dos lágrimas por Máquina", suena muy raro en castellano...), de Fina Casalderrey. Si lo leyese ahora supongo que no tendría tanto efecto, pero lo leí de pequeña y me afectó bastante. Admito que no recuerdo mucho del libro, pero sé que hubo una parte bastante dura... Máquina era un perrito tan lindo... (casi me pongo a llorar al recordarlo).




¿Qué os ha parecido? ¿Os animáis vosotros también a hacerlo? ¿Algún libro os ha hecho sentir especialmente estas dos emociones?

Comentad, no os preocupéis por todos los comentarios que tenga que responder a mi vuelta :)

Frase del día en mi ausencia: Espero que estéis disfrutando de estos días, porque cada día es único y una vez que pasa, no vuelve. ¡Aprovechad el tiempo! 

Y ya me contaréis o me enteraré de las novedades de vuestros blogs.

Un saludo!!

Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...
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1 de agosto de 2016

Sindy y Rush - Capítulo 3 (parte 2/4)

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Nos adentramos en aquel lugar que nos pertenecía, aunque era totalmente diferente a lo que habíamos esperado. Fue poner un pie dentro y la naturaleza cobró vida, las ramas se agitaron y sus hojas cayeron sobre nuestras cabezas.

—¡Vegetación mágica! —advertí, pero una liana ya había atado a Rush a un árbol.

Suspiré y cogí mi varita. La vegetación mágica era bastante común (sobre todo en los lugares apartados del centro de la ciudad, como aquel, o abandonados, también como aquel). Era casi como la mala hierba de aquel mundo, solo que más peligrosa. No conocía ningún hechizo específico para aquellos casos, así que improvisé.

—¡Plantas fuera!

No sucedió nada.

La liana agitó a Rush en el aire y ella se quejó:

—¡Prueba con una sola palabra!

—Una sola palabra… —murmuré.

Llevábamos apenas un año siendo brujas, así que no se nos podía exigir mucho. Rush era zarandeada en el aire mientras yo pensaba en la palabra adecuada, una en la que pudiese concentrar mi orden. Y la encontré.

—¡Cortar! —grité y tracé una línea diagonal en el aire.

Todas las plantas a un metro de distancia sufrieron un corte a la altura de la línea, incluida la liana que sujetaba a Rush. Cayó torpemente al suelo y se alisó los pantalones.

—¡Uff, gracias! Aunque casi me cortas a mí…

Le sonreí.

—Lo tengo todo controlado.

Y, dirigiéndome a la naturaleza que se había atrevido a ocupar nuestro local, exclamé:

—¡Es hora de hacer limpieza!

Y agité de nuevo la varita.

—¡Cortar!

—¡Cortar! —me imitó Rush.

Brillantes destellos nos rodearon y las plantas fueron cayendo, aunque antes de terminar la limpieza tuve que detener a Rush. Se había emocionado y trazaba líneas con demasiado descontrol.

—Rush, ¡Rush!

Se detuvo sorprendida, y al ver que podría haber estado a punto de destruir la tienda, sonrió como solo ella sabía hacerlo.

—Vale, ahora solo queda ¡barrer!

—¡No!

Pero era demasiado tarde, un torbellino de aire nos llevó por delante y estuvimos varios minutos flotando de un lado para otro. Al menos el remolino hizo desaparecer poco a poco los troncos partidos, las hojas caídas, las ramas rotas… Hasta que Rush y yo chocamos, caímos al suelo y el hechizo terminó. Ella se partió de risa, pero yo no tuve tiempo de hacerlo al ser consciente de aquello contra lo que habíamos chocado. Le tiré a Rush de la manga y señalé hacia el frente. Ella se sentó en una posición cómoda antes de fijarse en lo que yo le indicaba y abrió la boca con una expresión de horror.

Ninguna de las dos pudo hablar, estábamos paralizadas. La vegetación mágica no era lo único que albergaba la floristería, una criatura espantosa se las había arreglado para ocultarse en ella.

—Aaa… ¡araña gigante! —gritó Rush.

Y al momento, el desagradable monstruo movió sus patas y los apéndices que colgaban de su boca. El terror nos obligó a salir corriendo de allí como si no hubiese un mañana. La tienda no era demasiado grande, pero la vegetación que había crecido en su interior (que al ser mágica, por suerte, no había necesitado echar raíces) era muy frondosa y tampoco nos habíamos planteado que pudiese haber arañas gigantes.

En nuestra huida nos encontramos con otra más, a la que le cerramos la puerta en las narices.

—¿Cómo han podido entrar esas cosas? —preguntó Rush, jadeante.

—Probablemente no eran tan grandes cuando lo hicieron…

Me alejé un poco de la tienda y la observé desde fuera; aquella iba a ser nuestra floristería, nuestra y solo nuestra, así lo indicaban los papeles que firmamos.

—No pienso compartir mi floristería con ellas —dije indignada.

Rush también miró con pena el local.

—¿Y qué hacemos?

—Pues quejarnos —dije; ella ya sabía a qué me refería.


Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...
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