24 de julio de 2016

Sindy y Rush - Capítulo 3 (parte 1/4)

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Capítulo 3

Art.º 24 del Código Brujeril

Todo brujo o bruja tendrá a su disposición los medios básicos necesarios para poder vivir de forma independiente en el Mundo Brujeril e iniciarse en el estudio de la magia. Estos medios podrán solicitarse en la sede de la Asociación Brujeril Internacional, donde se ofrecerán plazas en diversas sociedades mediante las que el brujo podrá conseguir la anteriormente mencionada “libertad brujeril”.

Rush y yo pertenecíamos al Club de Botánica, por eso habíamos comprado una floristería. Era el primer gran proyecto que emprendíamos juntas y no lo hacíamos por dinero, sino por magia. En el Mundo Brujeril, el capitalismo no había tenido tanta influencia como en el Mundo Tradicional. La sociedad estaba dedicada a la magia y el dinero simplemente servía para que todo estuviese al alcance de todos. Por supuesto, la ABI controlaba el número exacto de monedas en circulación.

No penséis que estoy en contra de la ABI. Es cierto que es una asociación que lo controla todo en exceso, pero gracias a ella el Mundo Brujeril es un lugar seguro y próspero. Sin embargo, que no esté en contra no significa que esté de acuerdo con su forma de actuar, solo que la acepto por el “bien común”.

Como el Mundo Brujeril es una sociedad dedicada a la magia y a su estudio, el trabajo se enfoca hacia ella y el sueldo es siempre estable. ¿Y para qué necesita dinero un brujo que lo puede conseguir todo con magia? Ahí entrarían las limitaciones de la magia, pero en el momento de la historia en el que compramos la floristería, aún no tenían para nosotras el peso que en realidad tienen, así que las dejaré para más adelante. Porque para llegar a preocuparse por esas limitaciones, primero tendríamos que dominar nuestra propia magia, y Rush y yo no éramos exactamente las mejores brujas de los mundos…

Compramos una floristería para estudiar la magia en las plantas y, a partir de ahí, aprender a utilizar de forma experta nuestra magia. Había muchos clubes para elegir y era un derecho y un deber iniciarse en alguno para empezar a formar una vida en el Mundo Brujeril. Pero, por supuesto, llegamos en una época del año en la que la mayoría de las plazas ya estaban cogidas o el plazo de inscripción, cerrado.

No pudimos quejarnos porque al igual que había una ley que defendía el derecho a pertenecer a una sociedad o asociación, también había un apartado después que hacía una interesante indicación: 

Art.º 24, apdo. 24.2.: El número de plazas así como la oferta de asociaciones no dependerá de la ABI, sino de la propia asociación que, dependiendo del número de iniciados o de la fecha del año, podrá establecer un período de plazas abiertas una vez al año tras el cual habrá que esperar al próximo para la inscripción en dicha asociación. Debido a esto, la ABI garantiza que en todas las épocas del año habrá un mínimo de dos asociaciones con plazas de inscripción abiertas.

En resumen, que los únicos clubes que había disponibles eran “Metodología del apareamiento parásito y estudio del alcantarillado”, “La magia en Llanfairpwllgwyngyll (Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch)” y “Botánica”. No fue demasiado difícil de escoger.

Si el club de botánica era “tan” solicitado se debía a que a él habían pertenecido hace muchos años las brujas que habían estado a punto de destruir el Mundo Brujeril, lo que había disminuido la reputación del club. No era un tema del que se hablara demasiado, ya que había supuesto un duro golpe para la ABI, así que lo único que sabíamos era eso. Y lo supimos después de entrar en el club, aunque de todas formas habríamos hecho la misma elección.

Pero ahora me voy a centrar en ese momento en el que abrimos el local de la floristería por primera vez. Debería haber sido un bonito recuerdo, un simple pasaje de la historia que no habría que mencionar demasiado… No fue así. Abrimos la puerta y en el interior del establecimiento una selva nos esperaba. Numerosas lianas se enmarañaban sobre nuestras cabezas y los arbustos y árboles llegaban hasta el techo y ocupaban toda la sala.

Rush estaba tan sorprendida como yo.

—¿No se suponía que habían limpiado la floristería?

—Eso era lo que se suponía... —le respondí yo.


Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...
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19 de julio de 2016

¡Importante! Ausencia en el blog

¡Hola amigos y queridos lectores!
Primero de nada quiero daros las gracias por los comentarios en "La Aurora de los lobos" y en "Sindy y Rush", nuestros actuales proyectos (y a Cele por comentar una de mis historias, precisamente la de hace un año). Y también gracias a los que habéis comentado en mi entrada sobre lo que buscamos con la iniciativa de Seamos seguidores.
Gracias porque admito que me estaba colapsando un poco (tened en cuenta que acababa de empezar con la iniciativa y hasta ese momento no había tenido problemas para comentar las entradas de los blogs que seguía). Y vuestros comentarios me han ayudado a crear un método para que Tardes de Fantasía y vuestros blogs no me ocupen tanto tiempo.
Puesto que en nuestro blog seguimos también la iniciativa "Tú me comentas, yo te comento", no tengáis dudas de que así será. Todo aquel que comente en el blog recibirá aquí una respuesta y un comentario en su blog. Creo que es la mejor solución.
Pido disculpas por si en la entrada anterior parecía un poco alterada, pero necesitaba exponer mis preocupaciones. Y además de ser acogida con bastante éxito, la entrada recibió muchos comentarios que, de nuevo, no me cansaré de agradeceros.

El método que he decidido, además de el de "Tú me comentas, yo te comento", es que me pasaré por los blogs o entradas que me interesen (como hacía hasta ahora), pero excluyendo esas entradas o blogs, solo visitaré de vez en cuando a los que hayan comentado en una entrada distinta a la de "Seamos seguidores".
Porque he llegado a la conclusión de que puedo hacer que el blog crezca con más seguidores (fantasma) a costa de convertirme yo también en algún blog seguidora (fantasma). Creo que, visto de una forma más objetiva, tampoco es tan terrible. Es el precio que hay que pagar (vender mi alma al diablo a cambio de su recompensa...).
Es decir, yo me pasaré por los blogs y procuraré (a menos que se me pase) investigar el blog, interesarme por él y dejar más de un comentario. Si el blogger de dicho blog se vuelve a pasar por aquí, yo haré lo mismo en su blog. Y si pasan un par de semanas/un mes sin noticias de ese seguidor, me pasaré yo (si no lo he hecho antes) por su blog y dejaré algún comentario de nuevo. Y si pasa el tiempo y no recibo respuesta, me desentenderé de ese seguidor (a menos que me interesen las entradas, ese es un punto a favor).

¿Os parece una buena solución? Así no tendría que estar tan pendiente de mi blog y de los vuestros; porque muchas veces los comentarios tardan en llegar (la impaciencia es muy mala...). Por eso, agradezco vuestros comentarios y aunque tarden un mes o más, no me preocuparé tanto (por Dios, solo son unos comentarios de personas que tienen vida más allá de la pantalla).
De todas formas no tengo inconveniente alguno en que me enviéis un correo si queréis que vea alguna de vuestras entradas (a menos que se convirtiera en recibir cien correos diarios, en cuyo caso ya escribiría una entrada retractándome amablemente de mis palabras). O también si veis que hace tiempo que no me paso por vuestros blogs (otro de los inconvenientes de seguir tantos, no puedes atenderlos a todos y es fácil que se te escape alguno).
¿Me daríais alguna otra solución o por ahora debería probar a ver qué tal me va con esta?
Y os pregunto porque esto tiene que ver directamente con vosotros, así que si tenéis algún inconveniente o sugerencia, lo comentáis o me contactáis.


Sin embargo, este no es el motivo por el que he titulado la entrada con ese "¡Importante!"

Después de esta introducción para aclarar mi resolución y, en principio, dejar zanjado mi conflicto interior con el tema de los seguidores, tengo una noticia que daros.

Voy a ausentarme un tiempo del blog. No sé cuánto, quizás un par de semanas, probablemente un mes.
Ausentarse, en este caso, implica no responder a correos ni contestar comentarios. Pero os aseguro que no me importará llegar y encontrarme con cientos de comentarios, correos y personas a las que seguir por la iniciativa de "Seamos seguidores". Eso sí, tendréis que esperar a mi regreso para que lo conteste todo, pero prometo hacerlo (así que no temáis comentar como si yo estuviera ahí, que yo no temo enfrentarme a lo que me encuentre).
Tengo intención de dejar unas cuantas entradas programadas. En principio:

*La nominación a Best Blog.
*El BookTag que me invitó a hacer The Reader Fantastic.
*El capítulo 3 de "Sindy y Rush, descubriendo a dos brujas" (por partes) (no incluiré imágenes porque si no no me daría tiempo de preparar todas las entradas, y eso que me gusta hacer las imágenes... Pero ya os compensaré a la vuelta).

No sé si también algún fragmento del capítulo 2 de "La Aurora de los lobos", eso ya le tocaría a Rush y no sé si ella también se va a alejar un tiempo del blog.

Y bueno, así están las cosas. Ahora os explico el porqué de la ausencia.

Rush y yo queremos participar en un concurso en el que ya participamos el año pasado, el Jordi Sierra i Fabra 2017, para jóvenes escritores menores de edad. No tengo especiales esperanzas en ganarlo (el año pasado no quedé de nada, y eso que hacen unas listas preciosas con los finalistas), pero quiero y necesito participar. Y con el tema del blog, aunque tengo toda la novela planeada, me queda escribirla (la extensión es entre 50 - 180 páginas). Y para escribirla necesito estar al 100% con ella, y en este caso el blog es bastante distracción. El plazo acaba en septiembre, pero siempre recomiendan enviarlo todo entre abril y agosto.
No espero ganar el concurso, pero es muy importante para mí participar y dar lo mejor de mí en la escritura de mi libro (sería el tercero ^^). Por eso necesito alejarme de vosotros, aunque me duela porque nos acabamos de conocer, pero este concurso es realmente importante para mí. Aunque no quede de nada, que no sea por no haberlo intentado.

Muchas gracias por leer la entrada y entender lo que os estoy diciendo. También tened en cuenta que mientras escriba el libro para el concurso, no dedicaré tiempo a escribir las historias para el blog. Por ahora llegamos al capítulo 6 en ambas historias, pero tampoco podemos programar demasiadas entradas de capítulos porque preferimos ser constantes a teneros esperando (por eso tal vez en mi ausencia los capítulos vayan aún más fragmentados).

Y esta es la situación. Disfrutad del blog como si yo estuviera aquí y cuando regrese supongo que podré dedicarle el tiempo que se merece.

P.D.: Evidentemente, no comentaré vuestras entradas en mi ausencia, pero cuando vuelva me pasaré por vuestros blogs. No os voy a olvidar, tranquilos, solo que no nos vamos a ver en varias semanas.

Para los que quieran participar con nosotras en la iniciativa "Seamos seguidores", ningún problema. Tardaréis en recibir nuestra respuesta, pero os llegará.

Solo me queda desearos que lo paséis bien mientras yo no estoy (y unas felices vacaciones de verano para los que seáis de España).
Un saludo!!

Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...
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15 de julio de 2016

¿Qué buscamos con la iniciativa "seamos seguidores"?

¡Hola a todos!

Como ya anuncié hace algunos días, participamos en la iniciativa de "Seamos seguidores".

Pues bien, quería dar mi opinión (nuestra opinión, porque también lo he hablado con Rush) con respecto a esta iniciativa. Es una buena oportunidad para los blogs pequeños, para que más personas los puedan conocer.
Y nosotras nos unimos para que nuestro blog y nuestras palabras llegasen a más personas en vez de quedarse perdidas en un solitario rinconcito de Internet. Y por ahora hemos conseguido mucho.

Es muy bonito encender el ordenador y descubrir que una nueva persona ha encontrado tu blog y ha decidido seguirte. Es maravilloso encontrar comentarios en tus entradas, sobre todo cuando transmiten mucho. Y lo mejor de todo es encontrar seguidores de verdad, seguidores fieles, seguidores sinceros que siguen tu blog porque les gusta, no por seguir.

El principal defecto que le vemos a esta iniciativa es que, aunque te permite seguir blogs maravillosos, supone una obligación. Yo soy una persona que si sigue un blog, lo sigue de verdad. Estoy atenta a las nuevas entradas (dentro de mis posibilidades, se me puede pasar alguna) y siempre intento dejar algún comentario para demostrarle al autor que he leído su entrada y que me ha entretenido o interesado. Por eso, lo único que pido a cambio es que si alguien quiere que lo sigamos (aunque por ahora llevo yo la iniciativa), que esa persona nos siga también. No hablo de seguir y olvidarse del blog, sino de seguir de verdad, de interesarse por nuestras novedades y atreverse a comentar.

Porque yo ya os digo que sigo atentamente a los blogs que me han pedido que los siga. Los sigo con cariño e intento hacerme notar, ya que muchos de ellos también están empezando. Y sé que hay muchas personas que no siguen realmente a los blogs que en su momento decidieron seguir. Pero yo no soy así y me lleva bastante tiempo leer todas las entradas y comentar.
Tiempo que podría estar empleando en escribir (y tengo muchos proyectos entre manos, más de los que publicamos en el blog). O en leer, o incluso en repasar francés (que es lo que pasa cuando dejas francés un año y lo quieres coger al siguiente).
Como veis, tengo bastantes planes. Pero leer y comentar a otras personas me parece un plan también estupendo, solo que bastante agotador y que a veces parece no aportar demasiado.

En el lateral del blog pone que si nos comentáis, alguna de las dos se pasará por vuestro blog. Sin embargo, es más que eso. Yo me pasaré igual por vuestros blogs, sencillamente porque me interesa.

Pero me conozco, y sé que llegará el día en el que me canse de tanto altruismo y buena voluntad y me una a la senda del mal... (vale no). Pero llegará un momento en el que decida dejar de seguir los blogs que ya no me interesen (la verdad, nunca he dejado de seguir un blog ni sé cómo se hace). Porque, como he dicho, si sigo un blog lo sigo de verdad, y para no seguirlo... mejor no engañarlo.


Sin embargo, hay esperanza. Ese terrible momento no tendría por qué llegar si los blogs que nos seguimos mutuamente realmente nos siguiésemos. Yo continuaría encantada siguiendo otros blogs y todo sería muy bonito y feliz.
¿Es tan difícil? No.

Estos días empecé a ver la iniciativa de "Seamos seguidores" como una obligación. Por eso, Rush y yo hemos decidido verla como una responsabilidad.
Porque preferimos tener menos seguidores, pero seguidores sinceros y fieles, a tener muchos "seguidores" que no se pasarán nunca más por nuestro blog.


Así que, a todos aquellos que participan con nosotras en esta iniciativa y aquellos que deseen hacerlo en el futuro; tenemos algo que decirles:
En nuestro blog, participar en esta iniciativa significa seguirse de verdad. Cualquiera que no se sienta capaz de hacerlo, que se abstenga de participar con nosotras. Porque nosotras estamos encantadas de seguir a otras personas, pero es difícil. Lo único que pedimos es recibir un trato digno a cambio.
Los que se sientan capaces de seguirnos como nosotras los seguimos a ellos, ¡bienvenidos sean!
Y los que no, ya decimos que no nos sentiremos ofendidas si se van; al contrario, nos ahorrarán tiempo y trabajo.

Con estas palabras no pretendo ofender a nadie ni nada parecido. Quiero dejar claro la posición que tiene este blog ante los "falsos seguidores".
Siento (sentimos) que alguien pueda haberse ofendido o incluso sentido culpable por nuestras palabras, pero la nuestra es una buena intención, que no quepa duda.

Haré una mención especial a nuestros seguidores en general, porque sé que sus intenciones son muy buenas, que están encantados de pasarse por aquí y que son personas maravillosas.

Esto, más que nada, es un aviso para futuros "seguidores/estafadores". Quizás los que se sientan identificados con nuestra entrada deberían plantearse aplicar nuestra propuesta ellos mismos; "un seguidor de verdad mejor que un millón de falsos seguidores".

Creemos que un blog es algo personal, donde compartir gustos y, en nuestro caso, historias. Y como nos gusta el contenido de calidad y también tenemos una vena altruista, pronto os sorprenderemos con una iniciativa propia.
¡Estad atentos!

Un saludo!!

Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...
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9 de julio de 2016

Sindy y Rush - Capítulo 2 (parte 2/2)

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Salimos al exterior e inspiré profundamente, llenando mis pulmones de aire fresco. El sol brillaba en un intenso cielo azul; era un hermoso día para convertirse en empresarias. No podía negar que aquel hecho me había puesto de un humor empalagosamente bueno.

―Bueno, hora de abrir el negocio ―exclamé con una sonrisa de oreja a oreja, que Sindy me devolvió inmediatamente.

―Sí, pero Rush… ―comenzó con una mirada pícara, levantando las cejas.

―¿Sí?

―...Tienes un cordón desatado.

Bajé la vista a mis zapatillas rojas y, efectivamente, así era.

―¡Ups! ―Dije con una risita nerviosa mientras Sindy soltaba una carcajada.

Me apoyé sobre una rodilla y comencé a hacer movimientos extraños para atarme los cordones con las llaves y la escritura del local en las manos.

―¿Quieres que te aguante eso? ―Preguntó una voz amable y conocida a mi lado.

―¡Oh! Gracias ―contesté, entregándole los objetos.

Escuché que Sindy me llamaba, apremiante.

―Un segundo, casi está ―murmuré―. Listo. ¿Qué pasa?

―Eso es lo que pasa ―señaló un punto hacia el final de la calle, donde la figura de un niño corría alejándose de nosotras.

Me sentí como si los mundos Tradicional y Brujeril cayesen sobre mí a un tiempo. Sin pensarlo dos veces, salí corriendo detrás de él, gritándole. No era la primera vez que él, Patrick, hacía algo así. Y yo, como siempre, picaba.

Patrick era un niño de nuestra edad, doce años, aunque parecía menor. Era bajo y delgado, y tenía un rostro infantil con pinta de inocente, aunque era mucho más espabilado de lo que parecía. Llevaba toda la vida en el Mundo Brujeril, pero era un poco torpe con la magia. A pesar de todo, era un niño inteligente y simpático.

Sindy y yo corrimos tras Patrick durante lo que me pareció una eternidad. Iba tan preocupada por las llaves y la escritura que apenas me fijaba en mi alrededor. No veía las calles adoquinadas, las pequeñas casitas de piedra, las tiendas y puestos que había a ambos lados; ni siquiera el edificio de la ABI, tan grande, que coronaba la escena. Simplemente corrí lo más rápido que pude, castigándome a mí misma por mi estupidez. En más de una ocasión estuve a punto de llevarme a alguien por delante.

Patrick, a bastante distancia de nosotras, nos dirigía de vez en cuando una mirada, con una sonrisa burlona en los labios. Intentando despistarnos, giró para adentrarse en oscuros callejones entre casas, en los huecos destinados a los cubos de basura. El niño se detuvo de pronto y se volvió, como si nos estuviese esperando. Pero, cuando estuvimos lo bastante cerca, volcó uno de los cubos. Las bolsas negras llenas de desperdicios se esparcieron por el suelo, algunas incluso se abrieron y derramaron su contenido. Sindy y yo nos detuvimos en seco a tiempo, mientras Patrick volvía a salir corriendo. Cada vez más enfadada, agarré del brazo a Sindy y las dos saltamos el montón de basura.

Patrick nos condujo por varios callejones hasta llegar a la calle principal, más amplia y llena de gente. No nos detuvimos; apenas éramos capaces de verlo entre la multitud, pero corrimos más y más. El joven, desde bastante más adelante, nos dirigió de nuevo una de sus sonrisas burlonas. Ese fue su error. Al no mirar por dónde iba, chocó de lleno con un brujo y los dos cayeron al suelo. Con más ánimos aún, si eso era posible, aceleré el paso y, al fin, conseguimos alcanzarlo.

El brujo al que Patrick había tirado se puso en pie, con una expresión desagradable, mirándonos a los tres como si fuera superior por el simple hecho de ser adulto. Coloqué ambas manos en las caderas y miré a Patrick con aire recriminatorio antes de arrancarle lo que era nuestro de las manos.

―¡Jaaaa! ―Le solté, sin poder contenerme.

Patrick se puso en pie y se agarró el codo con una mueca de dolor.

―Pero si ya sabíais que os lo iba a devolver, solo era una broma… ―dijo con voz temblorosa y mirando el suelo.

Fue como si el corazón se me derritiese por la pena; de pronto, ya no estaba enfadada.

―Ohhh… ―susurré antes de abrazarlo.

―Rush… ―dijo Sindy, con voz cansada―, te está tomando el pelo.

Me aparté de él como si me diera una descarga. Patrick lucía su típica sonrisa burlona, como cada vez que conseguía engañarme.

―Ya lo sabía ―mentí―. ¿Quién ha tomado ahora el pelo a quién, Patrick?

Aquello solo consiguió que sonriera todavía más. Sindy, incómoda, decidió intervenir.

―En todo caso, es hora de abrir el local.
Y, al fin, después de algún que otro incidente, Sindy introdujo la llave en la cerradura. Una mirada bastó; coloqué mi mano sobre la de ella y, las dos juntas, abrimos por primera vez las puertas de nuestra nueva floristería.


Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...
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Iniciativa ¡seamos seguidores!

Iniciativa cerrada, ya no participamos en ella, sentimos las molestias.

¡Hola!
Muchos blogs forman parte de esta iniciativa y a Rush y a mí nos ha parecido una buena oportunidad.


El objetivo de la iniciativa Seamos seguidores es ayudarnos entre los blogs a darnos a conocer y a conseguir seguidores. Es muy sencillo y beneficioso para sus participantes.
Lo único que tenéis que hacer es seguir nuestro blog y después dejar un comentario con la dirección de vuestro blog para que podamos seguiros.

Si os interesa participar en esta iniciativa para conseguir más seguidores, solo tenéis que llevar la imagen anterior a vuestro blog y publicar una entrada con una pequeña explicación.

Este todavía es un blog pequeño, pero sin duda con vuestra ayuda pronto será capaz de crecer.

Con esta iniciativa es muy fácil conseguir seguidores. Pero preferimos tener menos seguidores y que realmente nos sigan, a tener muchos seguidores que no se volverán a pasar por nuestro blog. Y cualquiera que tenga un blog sabe el trabajo que supone.
Para más información sobre lo que esperamos de esta iniciativa, aquí.

Sin embargo, también son bienvenidos seguidores fantasma a cambio de que nosotras también podamos serlo en su blog.

Y si queréis aparecer en la lista de blogs que siguen esta iniciativa, haced click en la imagen de abajo.



Un saludo!!

Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...

Iniciativa cerrada, ya no participamos en ella, sentimos las molestias.
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2 de julio de 2016

Sindy y Rush - Capítulo 2 (parte 1/2)

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Capítulo 2

Art.º 64 del Código Brujeril

Queda terminantemente prohibido el uso de armas no mágicas que puedan perturbar la paz del Mundo Brujeril, así como armas de fuego o armas blancas.

Era inútil. En el desorden de mi habitación, incluso encontrar un objeto tan importante suponía todo un reto. Me senté en la suave moqueta blanca que cubría el suelo, rodeada por mis libros del colegio. Mi habitación consistía en una cama deshecha, un escritorio repleto de papeles y una silla con la mayor parte de mi ropa.

Me dejé caer sobre el suelo y rodé sobre mí misma, aburrida. Fue entonces cuando la vi, debajo de mi cama, en medio de un montón de papeles. Reaccioné deprisa, tanto que no me di cuenta de que me había movido hasta estar en la penumbra de debajo de la cama. Alargué una mano y cogí, al fin, mi varita mágica, que reposaba sobre un folio blanco y doblado. Sintiéndome satisfecha conmigo misma, la guardé en el bolsillo de atrás de los vaqueros.

Permanecí pensativa unos momentos, mirando aquel papel doblado y mordiéndome las uñas. Y, como una ráfaga, me acordé. Con un sobresalto, miré mi reloj; llegaba tarde, como siempre. Cogí el sobre, salí a gatas de debajo de la cama, desordenando todo lo que encontraba a mi paso (si se podía desordenar más de lo que ya estaba), y me puse en pie de un brinco. No lo pensé dos veces; saqué la varita y la agité dando un golpe seco hacia adelante. Solo esperaba no llegar demasiado tarde.


Me abrí paso entre las filas de butacas, murmurando una retahíla de disculpas a los presentes, y me dirigí a una vacía, reservada para mí, al lado de Sindy, mi mejor amiga. Como de costumbre, ella había llegado puntual y prestaba especial atención al juicio que se celebraba, mientras tomaba sus habituales anotaciones.

―¿Qué me he perdido? ―Le pregunté al sentarme, exhausta y jadeando.

Cada cierto tiempo, Sindy y yo debíamos acudir a un juicio para aprender las normas impuestas por la ABI, la Asociación Brujeril Internacional. Estas normas, aunque demasiado estrictas y puntillosas, eran las que protegían el sostenimiento del Mundo Brujeril, una especie de mundo reservado para brujos y brujas, donde podían mostrar su magia libremente y del que ahora formábamos parte Sindy y yo.

―Nada, un loco ―respondió Sindy―: uso de armas de fuego en el Mundo Brujeril. Como decía, un perturbado.

―Entonces no tardará en acabar ―dije con una sonrisa pícara.

En efecto, tras unas cuantas intervenciones rutinarias y la mención de innumerables leyes del Código Brujeril, el brujo fue condenado a dos años de servicios a la comunidad brujeril, impidiéndole regresar durante ese tiempo al Mundo Tradicional. Y, para terminar, un discurso protocolario a todos los presentes sobre los riesgos del incumplimiento del Código que, cómo no, todos conocíamos. Incluso desconocer las normas era un delito.

Los presentes nos pusimos en pie a un tiempo y abandonamos ordenadamente la sala de juicios, en uno de los departamentos del edificio de la ABI. Aquel era el departamento más amplio, que incluía todos los ámbitos relacionados con las leyes, desde su creación a su cumplimiento.

Sindy y yo continuamos caminando por el pasillo, arrastradas por un mar de brujos. No tardamos, sin embargo, en apartarnos de la multitud para dirigirnos al departamento de comercio.


―Bien, solo falta que firméis y el local es vuestro.

El hombre que nos atendió (un viejo de pelo canoso) nos alcanzó el contrato y un bolígrafo. Sindy plasmó en el folio su elegante y curvada firma que, de alguna forma, mostraba lo bien que mi amiga dibujaba. Se dice que a través de las firmas se puede adivinar la personalidad de las personas.

Firmé y dejé el bolígrafo sobre la mesa. Oficialmente, ya era nuestro. Podría decirse que nos acabábamos de convertir en las dueñas de nuestro pequeño negocio.

―Perfecto ―murmuró el brujo, revisando el documento―, ya solo queda una cosa.

Nos sonrió, mostrando una hilera de dientes amarillentos. Abrió uno de los cajones de su mesa y extrajo unas llaves que, a pesar de estar en perfecto estado, parecían antiguas. Claro que aquellas llaves eran simbólicas; las puertas en el Mundo Brujeril se pueden abrir con magia. Cada puerta de una propiedad privada reconoce únicamente la magia de su dueño.El hombre nos entregó dos llaves, la escritura y una copia del contrato. Tras más formalidades, tan típicas de la ABI, nos despedimos y por fin pudimos abandonar el edificio.


Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...
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