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Mostrando entradas de mayo, 2016

Parte 3/4: "Indiferencia"

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El tiempo transcurría sin remedio hasta que fue totalmente imposible, no solo llegar a tiempo, sino simplemente llegar. Había perdido toda esperanza. Y lo peor era que ya no me importaba.
Me sentía como si me estuviese precipitando al interior, oscuro y frío, de un profundo pozo. Cada vez sentimientos más negativos invadían mi alma, dolida y sangrante. Pero, tras el paso de esa oscuridad, me sentía más ausente. Me ahogaba en el dolor que sentía y me evadía de la realidad. Poco a poco, incluso pude llegar a ignorar mi sufrimiento y dejar de sentir. Pero, aunque no lo parezca, la ausencia de sentimientos, solo oscuridad, es peor que el dolor que sentía antes.  ¿Qué es la indiferencia? La indiferencia es caer al olvido de los sentimientos, donde solo hay oscuridad. Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...

El Camino del Destino 2/2

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—No, no, no, ¡no! Pero su desesperación no servía de nada. El espejo empezó a atraerlo y Tomás se resistió todo lo que sus escasas fuerzas le permitieron. Aun así, acabó en el interior de aquel marco, en un mundo abstracto que él mismo había buscado. Y al sentirse allí dentro, comprendió que él mismo era el hombre del destino, él había decidido llegar allí y dejar su vida atrás, a su pueblo, a sus padres y, en especial, a Amanda. En esos momentos de angustia de su extraña existencia lo único que podía hacer era arrepentirse de no ser valiente y regresar a casa cuando aún estaba a tiempo.

El Camino del Destino 1/2

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Ante él empezaba el camino. Era un sendero de arena que se perdía en las profundidades del bosque. Dar un paso adelante significaba retar a las leyendas, descubrir el verdadero secreto de aquel camino del que pocos se atrevían a hablar. Tomás dio el paso y ya no se detuvo. La sombra de los árboles lo cubrió y su viaje empezó.
Pasaron varios días y no encontró a los espeluznantes monstruos que impedían regresar a los viajeros. Fue el batir de alas de un búho lo que lo asustó. Pero enseguida se echó a reír al ver al animal en la rama de un árbol. El ave, al contrario, parecía ofendida por la risa del joven; su oscura mirada transmitía una profunda desesperación. El viento empezó a soplar con fuerza y el muchacho se detuvo. El búho voló de nuevo, como si el viento no lo afectara, y tras él flotaron las hojas de un árbol. Estas se movieron furiosas tras el ave y captaron la atención de Tomás. Primero formaron la temblante figura de una "v", después de una "u", una "…