5 de agosto de 2017

Hechizo de mar

La brisa, suave y cálida, te rodea; huele a sal, arena y algas. Deslizas un pie por el suelo y una cascada de arena ardiente resbala sobre él. Avanzas con el otro pie mientras el viento mueve tus cabellos al compás de la naturaleza. Giras, saltas, caminas hasta el fin de la tierra; sientes frente a ti el dominio del océano. Solo una barrera invisible te separa del caos de las ondas. Por supuesto, rompes la barrera de aire, la atraviesas con el corazón latiendo al ritmo de las ondas. El agua roza primero tus pies, está tan helada que por un momento crees que el hechizo se rompe. Pero no es así. Dejas que el mar vaya cubriendo tu cuerpo y con él la esencia del ardiente sol se desvanece.

Photo by Leo Roomets on Unsplash

Lo que dejas atrás ya no importa, solo importa el futuro, las ondas a tu alrededor; las olas sobre las que te dejas caer. Durante un instante te fundes con el océano, tu ser se vuelve uno con el agua. Flotas, te dejas mecer por el canto de las ondas. Respiras, la sal y las algas llenan tus pulmones de vida. Por encima de ti un cielo azul infinito; por debajo una corriente suave y helada que te acaricia. Deslizas tu mano sobre el agua como si te perteneciera, o como si tú pertenecieses a ella. Tus brazos y tus piernas se mueven; estás nadando, eres libre.

Agua, sal, arena, brisa, olas, mar, océano.

Algunos sueñan con volar, unos pocos saben que nadar es volar en un océano de brillantes reflejos de sol.

De "Canto a la Naturaleza", Sindy B.

Photo by Michael Baird on Unsplash


Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...
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