La magia de los diálogos

¡Hola lectores!
Una semana más os traemos en palabras las fantasías que se nos ocurren con vuestras propuestas. ¡Muchas gracias!
Esta fantasía nace… de la sugerencia de Kara, del blog Mundos literarios, de escribir un diálogo. A ella los diálogos le parecen complejos y no le falta razón, pues un buen diálogo puede cambiar el curso de toda una historia.
¡Gracias Kara por hacer volar nuestra imaginación!
Y, sin más dilación, he aquí unos deliciosos diálogos…



Sindy: En un principio tenía pensado escribir un relato en el que los acontecimientos estuviesen muy ligados al diálogo (porque, no siendo en teatro, los diálogos suelen acompañarse de narración para expresar mejor la escena). Sin embargo, recordé un diálogo que había escrito en mi primer libro, hace ya dos años y medio… Y lo busqué, porque recordaba que era un buen diálogo, y me sorprendí gratamente al leerlo; me gustó. Así que aquí está ^^.

Para poneros en situación, pues se trata del punto de giro más importante de la novela y ya han sucedido muchas cosas, tenéis que tener en cuenta lo siguiente: Diana y Lea son las protagonistas (la segunda es dependienta) y llevan bastante tiempo tratando de llegar hasta Evelia, la princesa del Equilibrio que puede salvar la Tierra, una Tierra apocalíptica. Las protagonistas y la princesa se conocen, pero esta es la primera vez que se ven en persona (por eso hay un momento en el que “recuerdan” a Evelia).

Diálogo adaptado de “Una historia en blanco”
Escena: Encuentro entre Lea, Diana y Evelia.


Diana, seria, introdujo la llave en la cerradura. Miró a su amiga y dijo:
—El mundo está a punto de cambiar.
Lea asintió y colocó su mano sobre la de Diana, juntas giraron la llave.
Tras la puerta las esperaba una habitación de aspecto medieval. Era pequeña y apenas tenía muebles, entre ellos destacaban una cama con dosel y algunos delicados tapices que decoraban las paredes de piedra. Solo había una ventana, la única ventana del castillo, y, asomada a ella, estaba Evelia, la Princesa del Equilibrio.
Las muchachas entraron en la estancia y Evelia se volvió hacia ellas; la princesa presentaba un aspecto más envejecido del que esperaban. Su sonrisa no era demasiado dulce y sus ojos azules no mostraban la sabiduría y paciencia que recordaban. Sus cabellos rojos resplandecían sobre un ostentoso vestido, pero presentaban algunas canas.
Diana se adelantó y realizó una reverencia.
—Princesa —saludó.
Lea la imitó torpemente y le dedicó una mirada de extrañeza a Evelia. La mujer la percibió y esbozó una sonrisa.
—¿Sucede algo, Lea?
La dependienta se estremeció y se sintió incapaz de mentirle.
—Es solo tu… vuestro aspecto —explicó, intimidada.
Evelia se rio y Diana se asombró por este gesto tan impropio en ella. Se acarició nerviosamente el cabello y cambió de tema.
—Debemos apresurarnos, princesa —urgió—. Como ya os dije, la Tierra…
Evelia la interrumpió con un sonoro suspiro.
—La Tierra, la Tierra, la Tierra —repitió aburrida—. ¿No sabes pensar en nada más que no sea en ese planeta, Diana?
En la voz de la princesa no había dulzura alguna.
Lea y Diana no estaban simplemente sorprendidas por este comportamiento, sino que llegaban a estar asustadas.
—La vida corre un gran peligro, princesa —le recordó Diana con desesperación.
—La vida —repitió la mujer con desprecio.
Mostró una desagradable sonrisa y ambas jóvenes se miraron incrédulas, ¿qué estaba sucediendo allí?
—Princesa —lo intentó de nuevo Diana—, hemos venido a rescataros, vos podéis recuperar la armonía en la Tierra. ¿A qué esperamos para salvar el mundo?
Evelia se rio con ganas y en su rostro apareció una terrible mueca.
—¿Crees que me importa salvar el mundo, como tú dices? —comentó con indiferencia—. ¿No crees que es una meta demasiado grande para ti?
Diana bajó la mirada, desesperada. ¿Qué le había sucedido a la hermosa princesa Evelia que decía poder salvar el mundo? El planeta corría peligro y a la princesa no parecía importarle, ¿por qué?
—¿Se puede saber qué os ocurre? —se hartó la muchacha—. ¿No os he dicho que no podemos esperar más?
Temió recibir una reprimenda, pero en su lugar oyó una despiadada carcajada. Lea dio un paso atrás instintivamente y Diana continuaba incrédula ante lo que sus ojos le mostraban.
—Princesa Evelia… —dijo con precaución.
La princesa la miró con maldad, ¡maldad!, y le sonrió con arrogancia.
—Ingenua niña —dijo—, ¿no ves que yo no soy la princesa?
Y tras hacer un gesto con la mano, un humo violáceo la recubrió mientras soltaba una terrible carcajada. La mujer seguía riendo cuando el humo se disipó, pero ya no era la hermosa princesa que Diana tanto admiraba. La persona que tenía delante era una anciana de cabellos blancos y enredados, ojos negros y perversos y nariz muy afilada. Diana se sintió desfallecer cuando observó su espeluznante sonrisa.
Evelia, o la anciana en la que se había convertido, las miraba insolente y victoriosa. Se aclaró la garganta y de ella salió una voz áspera y desagradable.
—Soy Tyria —rio—. La bruja Tyria.
—¿Nos vas a explicar por qué la princesa Evelia es una bruja? —preguntó Lea indignada.
Tyria la miró socarrona.
—Por supuesto —respondió con su áspera voz—. Aunque tendrás que sujetar bien a Diana, dudo que pueda soportarlo.
Y se rio horriblemente.
—Pues ya te estás explicando —exclamó Lea con brusquedad.
—Tranquila, pequeña —dijo Tyria—, ahora va…


Rush: Este es un diálogo del libro que escribí el año pasado para el concurso de Jordi Sierra i Fabra (ya os hemos hablado de él). Se aleja bastante de lo que suelo escribir, pero buscaba algo un poco más maduro y, además, dadas las dificultades que tengo con los diálogos, creo que me supe manejar bastante bien con los de este libro. Espero que os guste ;).

Es del primer capítulo, así que no tengo mucho que explicar. Es el decimoséptimo cumpleaños de Isabel; ella y su hermano pequeño Mateo viven en un orfanato desde que eran pequeños, y comparten habitación con Alejo y César. Eso es todo lo que necesitáis saber para leer este fragmento :).


Diálogo de "El juego de la vida":


—Te tengo una fiesta especial preparada. —Anunció Alejo. Alzó las cejas, insinuante, y añadió—: Hoy hay luna nueva.
César lanzó un resoplido burlón.
— ¿Especial? Todos sabemos que muchos aprovechan la luna nueva para ir al bosque a escondidas y emborracharse.
—Es una tradición muy noble —afirmó Alejo.
—Coincido —Mateo esbozó una amplia sonrisa—. ¿A qué hora nos escaqueamos?
Mateo parecía muy emocionado, de rodillas en la cama de Isabel, dando pequeños saltitos.
— ¿Nos? —Inquirió Isabel—. Tú no vienes.
El joven dejó de dar saltos en cuanto su hermana pronunció esas palabras. Durante unos instantes no fue capaz de decir nada, mirando a su hermana como si no la hubiese entendido.
—Pero… ¿por qué no? Nunca me dejas ir con vosotros —le recriminó él.
—Eres demasiado joven para beber —repuso Isabel.
Mateo alzó los brazos, exasperado.
—Tengo quince años; tú a mi edad bebías.
—Eso no es cierto —se defendió Isabel.
—En realidad —intervino Alejo—, sí lo hacías.
Isabel lo miró, iracunda, y el joven esbozó una sonrisa nerviosa de disculpa. Mateo compuso una expresión satisfecha y aguardó, cruzado de brazos, la respuesta de su hermana.
—Lo siento, pero no puedo. ¿Qué clase de hermana sería si te dejara venir?
— ¿Una muy enrollada? —Sugirió César.
—Oh —comenzó Mateo, sarcástico, ignorando el comentario de César—, ¿así que eres mejor hermana si dejas a tu hermano solo mientras te emborrachas?
Aquello fue como una puñalada para Isabel, que durante unos segundos no pudo decir nada, en parte porque no había esperado era reacción, y en parte porque no se le ocurría ninguna respuesta a aquella pregunta. Fue Alejo quien habló en su lugar:
—No estarás solo —lo contradijo—; César también se queda.
—Espera, ¿qué? —César no daba crédito a sus oídos—. Solo tengo un año menos que vosotros. —Alejo se encogió de hombros. César soltó un resoplido airado antes de replicar—: ¡Solo quieres que no vaya para estar a solas con ella!
Alejo le dirigió una mirada furiosa.
—Tú te quedas y no hay más que hablar. —Aunque su tono era calmado, había una silenciosa amenaza oculta en sus palabras, dando por terminada la discusión.

Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...

Comentarios

  1. Creo que mediante a los diálogos le pones mas sentimientos, ¡excelente post!

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    Respuestas
    1. ¡Hola! Muchas gracias por leernos ^^. Totalmente de acuerdo; los diálogos son una parte delicada a la hora de escribir, porque es fácil que no queden como te gustaría, pero si se consigue escribir un buen diálogo se puede conseguir un gran efecto con los sentimientos de los personajes :).

      Nos leemos, un saludo!!

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