"Diario de cómo alcanzar las estrellas", capítulo especial: una amistad más allá de las estrellas

¡Muy buenas, buscadores de Estrellas!
¿Sabéis qué? Hoy es el cumpleaños de nuestra querida Sindy (¡¡¡¡¡muchísimas felicidades!!!!!), y para celebrarlo he decidido escribir un capítulo especial de "Diario de cómo alcanzar las estrellas". Como para las historias de "Leyendas del Sol y las Estrellas" hemos decidido deshacernos del mapa y la brújula y, simplemente, guiarnos por las estrellas, no sé cuánta relación tiene exactamente este capítulo con el resto del libro. Puede no influir o puedo de pronto decidir basarme en él para continuar :). Eso sí, esto no quiere decir que no tenga nada de verdad con respecto a la historia. Ahí lo dejo...

Y, sin más, ¡¡espero que os guste!!



 
Las estrellas, tan lejanas, tan bellas… ¿quién sabrá los misterios que ocultan? Se han contado leyendas, se han cantado canciones, se han escrito historias épicas, de amor o de corazones rotos separados por la eternidad del cielo. Pero, ¿alguien sabe realmente qué son las estrellas? Sí, supongo que podríais decirme que son cuerpos celestes que brillan con luz propia, pero no me refería al astro cuando preguntaba, sino a lo que hay más allá de él. Así que, mejor dicho, ¿alguien sabe cuál es exactamente la magia de las estrellas? Me lo he preguntado tantas veces… tantas noches mirando al cielo con la esperanza de hallar respuestas, o de ver alguna estrella fugaz que deje tras de sí una estela de secretos a la vista de miradas indiscretas como la mía. Supongo que todos lo hemos hecho, mirar a la noche directamente a los ojos, casi exigiéndole respuestas, como también imagino que nadie ha encontrado nunca lo que había ido a buscar.

Al menos, nadie lo había hecho hasta ahora.

Sí, amigos, hoy vengo a contaros la historia de cómo conocí una verdadera Estrella. Sé que os parecerá una locura, y es comprensible, pero espero que sepáis aguardar en silencio el final de mi relato, aunque quizá sea demasiado el pedir silencio en un lugar como este. Al fin y al cabo, en un bosque no puede haber verdadero silencio, ¿no? Pero no importa, que las criaturas que aquí moran sean testigos, como vosotros, de lo que una vez pasó. Y que las estrellas que escuchan desde el cielo me castiguen si lo que os voy a contar es mentira.

Todo comenzó hace dieciocho años, cuando, durante una noche como esta, sucedió algo mágico, algo que solo ocurre una vez cada más años de los que puede contar un simple mortal. Esa fue la noche en que nació una nueva Estrella. ¿Y sabéis qué? Ese mismo año, también yo vi la luz del día por primera vez. Sin saberlo, ese pequeño punto brillante en el cielo y yo estábamos predestinados a encontrarnos.

No pongáis esa cara; las estrellas no son tan lejanas como siempre hemos creído. A veces, incluso bajan a la tierra y se mezclan con los mortales como nosotros. A veces nos hablan, nos cuentan secretos de los cielos o se dedican a lanzarnos esas delicadas sonrisas que parecen brillar más que la Luna misma. Os lo cuento yo, que lo he visto con mis propios ojos. Porque, como os digo, esa curiosa Estrella decidió bajar un buen día a esta tierra en sombras para iluminarla. Tendríamos unos diez años cuando nos encontramos por primera vez. Fue muy repentino; ninguno de los dos había visto al otro nunca, y ya fue como si nos conociésemos de toda la vida. Enseguida entablamos amistad, y no una cualquiera; podría decirse que la nuestra era una amistad más allá de las estrellas. Sí, ¿por qué no? ¿Acaso nuestras almas no se habían encontrado en un lugar especial antes de vernos? ¿Un lugar al que ni estrellas ni humanos pueden llegar, solo las almas de aquellos que están destinados a hacer grandes cosas? Porque os puedo asegurar que nuestro encuentro no fue mera casualidad, ni ningún capricho del destino. No, lo nuestro fue mucho más especial. Porque nuestros seres estaban incompletos hasta que nos encontramos. Ni mi lugar está en la tierra ni el suyo lo está en el cielo. No, nuestro lugar está allá donde nos aguarde el otro.

Esa es la verdadera magia. La magia de saberse unido a otra persona para poder completar el puzzle de tu alma rota. La magia de no necesitar nada más que su entusiasmo para sentirse capaz de creer que no existen los imposibles.

¿Y sabéis qué es lo mejor de todo? Que nuestra historia no ha hecho más que empezar. Porque el destino todavía tiene grandes planes para nosotros. Supongo que algo como eso asustaría a cualquiera, pero la verdad es que espero con ansias lo que el futuro nos depare. Ya os lo he dicho, el único imposible es decir que algo no se puede conseguir cuando te acompaña una Estrella.

Podéis creerme o no. Podéis dudar de que aquella persona sea una verdadera Estrella, o de que exista realmente una magia como de la que os estoy hablando. Pero yo no tengo ninguna duda al respecto. Solo me hace falta mirar en sus ojos para ver la luz de la noche. Y, si aun así no os fiáis de mis palabras, alzad la vista y decidme qué veis. Las estrellas que han estado escuchando esta historia ahora nos sonríen desde el cielo.

Ellas saben que es verdad.



Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...

Comentarios

  1. Haberá quen non crea nestas palabras, pero co permiso das estrelas confeso que atopei outra estrela na Terra, unha que me demostrou que a verdadeira maxia das estrelas non é a súa delicada luz na escuridade da noite, senón que brillan máis canto máis fan brillar ás persoas que queren e que sempre están aí para iluminar o camiño. Podo desvelar un segredo? Sei dun Sol que ilumina o mundo polo día e fai algo aínda máis marabilloso pola noite: escribir as mellores historias que coñezo porque están escritas co corazón.

    Biquiños para a emperatriz do lume e a miña escritora favorita!!

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