La Aurora de los lobos - Capítulo 1 (parte 1/3)


1 - El pacto

Música de ambiente para introducirse más en la historia: "Música Celeste" de Hartswisle/Hartswiskle.

En un idílico y esplendoroso lugar, donde los lobos danzaban con las doncellas a la luz de la aurora… Un lugar cuyo único defecto era su terrible nombre, que cegaba a todo aquel que lo leía (por eso intentaremos decirlo lo menos posible)... Una princesa cantaba y bailaba en el patio de flores de su castillo de ensueño. Sus versos atraían la atención de los pajarillos.

“Puedo sentir el viento
a mi alrededor…”

La princesa paseó por el puente de piedra y se detuvo en el centro al oír una melodía de trompetas. Sonrió al reconocer la “Música Celeste” de Hartswisle, llamado por otros Hartswiskle, (composición conocida popularmente como “Hornpipe de la Música Acuática”, de Haendel). Ella se dejó llevar por el ritmo de los instrumentos y cruzó el puente, con tan mala suerte que, ya en el otro lado, tropezó y se golpeó la cabeza con una piedra del camino. Solo vio una fugaz sombra y una sonrisa de satisfacción antes de cerrar los ojos.

Y así fue como, en un instante desafortunado, los sueños y esperanzas de una joven amenazaron con desaparecer. Todo sucedió tan rápido que no hubo dolor, solo una extraña sensación de ingravidez. Frío, oscuridad, era todo lo que notaban sus sentidos. Su cuerpo flotaba, aunque en teoría debería estar tendida en el suelo. Fueron momentos confusos en los que perdió la capacidad de calcular el tiempo.

Le llegó el sonido de voces lejanas, gritos, sollozos, y por un instante sintió que alguien cargaba su cuerpo. Después se hizo el silencio y todo lo que la unía a su vida y a su mundo desapareció. La calma y la tranquilidad la envolvieron y la acunaron, hasta que una extraña fuerza tiró de ella hacia abajo. Cayó en una oscura inmensidad que parecía eterna. Ya no sentía; era como una profunda inconsciencia, como un sueño. Ni siquiera era capaz de percibirse a sí misma, aunque podía oírse gritar. Solo consiguió volver en sí cuando impactó violentamente contra el suelo.

Le dolía todo el cuerpo, aunque era un dolor extraño, porque su cuerpo todavía le parecía irreal. Permaneció tendida en una superficie fría y dura durante lo que le pareció una vida. El ambiente era gélido y silencioso. Aurora se puso torpemente en pie y, desorientada, le entraron ganas de llorar. Pero retuvo sus lágrimas y comenzó a cantar, en un intento de tranquilizarse:

“Puedo sentir el viento
a mi alrededor…”

Pero se vio incapaz de seguir, porque en aquel lugar no había viento. Entonces, sus ojos no pudieron contener más las lágrimas, que rodaron suavemente por sus mejillas. Se dejó caer en el suelo y se encogió sobre sí misma, sujetando sus rodillas con las manos. Sollozaba buscando consuelo entre sus propios brazos. Se sentía sola y desamparada, más de lo que se había sentido nunca.

—Vaya, vaya —dijo una voz burlona, desde algún lugar difícil de determinar—. Mira a quién tenemos aquí…

La joven miró a su alrededor, sorprendida, pero solo consiguió ver niebla y oscuridad. Todos los sentimientos que la habían embargado antes habían sido sustituidos por uno solo, el miedo. La voz se rio suavemente.

—Estoy aquí, preciosa —susurró, surgiendo de entre las sombras para situarse tras ella.

Aurora se sobresaltó y se giró rápidamente, apartándose del ser que la observaba con una sonrisa divertida. Aparentemente era humano, un hombre joven y misterioso, de cabellos negros como el carbón y unos ojos como profundos y oscuros pozos. Pero había algo en él que lo diferenciaba de los otros. Aquel frío que irradiaba, aquella oscuridad latente en su interior… Todo ello provocaba en Aurora miedo y desconfianza.

La joven estaba paralizada y lo miraba con los ojos muy abiertos, temblando por el temor. Al parecer, la desesperación de la princesa divertía a aquel hombre, que comenzó a reír a carcajadas. Se acercó a ella y alzó una mano para tocar su rostro. La princesa no lo soportó más. Apartándose antes de que pudiese alcanzarla, Aurora se volvió y corrió lo más rápido que pudo en aquella oscuridad infinita.

Por más que corría, el paisaje era siempre el mismo. Se dirigía a un horizonte oscuro como una noche sin luna, cubierto por una capa de fina niebla blanquecina. Las lágrimas entorpecían su visión, aunque apenas se percataba de ellas. La risa de aquel hombre la acompañaba, proveniente de un lugar incierto. Aurora, con movimientos torpes, se recogió el bajo del vestido y continuó su carrera.

En un abrir y cerrar de ojos, la figura del joven apareció ante ella, tan repentinamente como lo había hecho antes.

—Buh —dijo, casi con desgana.

Aurora profirió un agudo grito y se apartó de él, desesperada. Apenas se había alejado cuando volvió a cortarle el paso, surgiendo de la nada. Una y otra vez intentó huir, y una y otra vez el ser se lo impidió.

—Vamos, ambos sabemos que no podrás escapar. Además, esto está empezando a resultar aburrido —comentó con tono cansado.

Aurora, exhausta, cayó rendida en el suelo, sobre sus rodillas. Sabía que aquel ser tenía razón, pero se negaba a aceptar la realidad. La muchacha jadeaba intensamente, aspirando bocanadas de aquel aire gélido. El hombre esperó, paciente, dejando que la princesa se recuperase.


Gracias por leer y déjate llevar por la fantasía...

Comentarios

  1. Hola. Gran inicio de la historia, seguiré leyéndola.
    Un saludo y suerte.

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    1. ¡Hola! Gracias por leer esta primera parte del capítulo. Pronto habrá más :)
      Y también muchas gracias por tu apoyo y tú comentario.
      Un saludo!!

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    2. ¡Hola Carol!
      Perdón por tardar en contestar y muchas gracias por seguir la historia.

      ¡Un beso!

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  2. ¡Hola! esta genial escribes muy bien :3 me ha gustado mucho y quiero seguir leyendo ¿Qué le pasara a la pobre Aurora ._.

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    1. ¡Hola Alicia! Muchas gracias por comentar y me alegro de que quieras acompañar a Aurora en su aventura ^^
      Nos leemos, un saludo!!

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    2. ¡Hola!
      Gracias por comentar. Estamos seguras de que la historia te sorprenderá :).

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  3. ¡Qué intriga! Seguiré leyendo esta historia, quiero saber qué es este chico tan frío y oscuro jeje

    ¡Un saludo!

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    1. ¡Hola Aida!
      ¡Qué ilusión ver que seguirás leyendo la historia! Eso me da ánimos para seguir escribiéndola :).
      Y quizá ese chico sea lo que menos te esperes... (risa malévola).

      Muchas gracias por comentar y un saludo!!

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    2. ¡Hola!
      Gracias por leer y seguir la historia de Aurora. Como ha dicho Sindy, esto da ánimos para escribir. Esperamos que te siga gustando :).

      Besos!!

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  4. ¡Hola guapis!
    Madre mía, como podéis dejarnos así?? Quiero saber ya cómo continúa!!!
    Pobre Aurora :( Yo hubiera estado igual o más asustada que ella. Y al tipo ese le he cogido una tirria ya... jajaja.
    Muy buena historia. Espero con ganas la continuación!!!

    Besitos muuuuy fuertes <3

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    1. ¡Hola Loles!
      ¡Muchísimas gracias por pasarte por aquí y dejarnos tu comentario ^^!
      Me alegra mucho leer que te está gustando.
      Sí, yo también estaría muy asustada; encontrarme de repente en un mundo desconocido y con una persona bastante siniestra...
      Muchas gracias otra vez :), la continuación la re-publicaremos muy prontito.

      Un saludo!!

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    2. ¡Muchas gracias!
      Estoy encantada de que te esté gustando ;). Pronto publicaremos más y esperamos que siga enganchando.

      Muchos besos a ti también <3

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